20 octubre 2009

MANET, FOLIES BERGERE Y CHAMPAGNES.

Quien tiene una idea mínima del arte y específicamente de la pintura, sabe de qué estamos hablando cuando hablamos de impresionismo, y a su vez, mencionar a Édouard Manet, es abrir un camino hacia las obras del que se señala como el creador de la escuela impresionista. Esta cita viene a raíz de muchas de sus obras, y como las va relacionando con uno de sus tantos placeres; Paris, el “Folies Bergére”, y las bebidas, entre ellas, el champagne.La diversión para Manet, era la vida parisina, siendo considerada la capital de las luces, en los mediados del siglo XIX, el poeta Charles Baudelaire, que era amigo de Manet, señalaba que su amigo retrataba mejor que nadie la realidad de la vida diaria, y es que Manet, pinta al famoso cabaret parisino de las Folies Bergére, como uno de los lugares más modernos del mundo, su nombre folia derivaba del latín (hojas), y simbolizaba una casa de campo que se hallaba oculta con hojas y donde la gente se abandonaba a sus placeres más libremente, la bebida favorita que más se consumía en este cabaret, era justamente el champagne, y Manet retrata toda esa realidad como nadie.En sus obras, se pueden ver muchas botellas de champagne, como las que se ofrecían en ese tiempo, Mummm, Heidsieck y Pommery extra-seco, colocadas en baldes. pero también se pueden observar botellas de cervezas, de licores, también la estructura de los mostradores del bar, y todo lo que tiene que ver con los placeres, los brillos, y lo destacable que parte del movimiento, parece ser que todo se observara con una dinámica muy intensa y donde las sensibilidades se percibieran a flor de piel, así lo pintaba Manet, así lo disfrutamos nosotros..Bon Appetit.

BURBUJAS EN EL VINO ESPUMANTE

Hemos escuchado muchas y variadas versiones de las burbujas en el vino espumante, pero a partir de un estudio científico, parece que es necesario tenerlas más en cuenta, ya que por estas épocas se las considera el componente más importante del sabor.Este estudio científico fue realizado en Francia, en la Universidad de Reims, y en el Instituto de Química Ecológica y BioGeoquímica Molecular en Neuherberg, Alemania. Para ello, la idea era estudiar la composición química que producen todos los vinos espumosos, en fin, analizar todas las moléculas aromáticas que se encuentran en estas bebidas. Para su comprobación, el doctor Gerard Liger-Belair utilizó un espectrómetro de masas, que es un aparato que bombardea fotones, dividiendo al átomo en todas sus partes básicas(electrones, protones y neutrones), captando todo cambio y midiendo todo movimiento de masas de lo que se separa, para detectar las diferencias.En su análisis, descubrió que las burbujas contienen 30 veces más moléculas aromáticas que en el resto del caldo, "Pensábamos que el dióxido de carbono de las burbujas sólo daba al vino un gusto ácido y un pequeño cosquilleo en la lengua. Pero este estudio demuestra que su función es mucho más que esto", señaló a la BBC el doctor Jamie Goode, que es considerado un especialista en vinos.El doctor Liger-Belair, avanzó aún más en la comparación con las burbujas en el mar: "Es algo similar a la forma en la que las burbujas en la superficie del mar imparten ese olor oceánico al aire costero", señaló al confirmar que las burbujas con sus componentes químicos, cuando llegan a la superficie del líquido, estallan y provocan el desprendimiento de todo su aroma. Parece ser que vamos a tener que prestar aún más atención a nuestras papilas gustativas, para abstraer a las burbujas en el análisis, y entonces si, tomarnos el “duro trabajo” de jugar con las burbujas, para poder apreciar en su totalidad, lo que significa beber y saborear placenteramente un delicado vino espumante. Bon Appetit
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