21 septiembre 2009

PINOT NOIR: LA VIRTUD DE SER DIFERENTE.

Es una de las variedades más nobles de Borgoña, Francia, es muy destacada también en la Champagne, y también en Loire, se la asocia a las “colinas doradas”, famosa Cötes d’or, o también “pendientes de oro”, esto hace referencia a la superficie de dos millas de ancho y treinta millas de largo de sus colinas, donde mejor se ha adaptado esta variedad.
Estamos hablando del Pinot Noir, cuya denominación proviene del árbol de pino, en francés, y noir, que significa noche, por la coloración de la cepa. Es una de las cepas más antiguas de la historia, y era cultivada, tanto por los galos, como por los romanos, esta variedad siempre se le adjudicó a la preferencia de artistas, filántropos, poetas y grandes amantes de corazones femeninos. Es muy sensible a la variación genética, y hay un gran número de clones de ella, lo que ofrece la Borgoña de calidad, a esta variedad, son sus viñedos con una muy buena exposición al sol, tiene un suelo calcáreo, con piedras calizas, que tiene la característica de contener carbonato de calcio, lo que le da un buen drenaje. Pero también tenemos que señalar que es uno de los cepajes más difíciles de fermentar, tiene en general, un proceso de desarrollo muy acelerado, lo que lo hace muy propenso a la acetificación, tiene la piel muy fina, su color no es para nada intenso, debido a la inestabilidad genética que posee, es bastante vulnerable a enfermedades, sufriendo las heladas, lluvias y calores, pero posee un componente muy solicitado en estos tiempos, como el resveratrol, en cantidades mucho más importantes que otras variedades tintas. Como señalábamos anteriormente, su coloración es mediana, es un vino muy sutil, muy delicado, y sensual, es extremadamente suave y fresco, sus aromas van desde vainilla, fresas, cerezas, frambuesas, aromas florales a rosas y violetas, y también se destaca algo de pimienta y canela, su textura es suave y aterciopelada, cuenta con una acidez equilibrada, y no es muy tánico. No es una variedad que se destaque por un buen envejecimiento, se los debe consumir jóvenes, ya que al cabo de pocos años se oxida, es un cepaje transgresor por naturaleza.
Este vino se puede consumir casi a la temperatura de un vino blanco, entre 8° y 10°, siendo uno de las pocas variedades tintas que se pueden consumir frías, y es la variedad distinguida en el acompañamiento al Chardonnay en el vino espumante. Este cepaje nos hace pensar, que se percibe diferente, en algunos casos compartido con otros grandes nombres, pero siempre atrapando miradas debido a su sensual individualismo, considerándose muy diferente, muy seductor para las mujeres, y para nada casual su compromiso con los poetas de la vida. Desde ya…Bon Apettit.

08 septiembre 2009

PIZZA CON VINO??

Parece ser que hablar de la pizza y del vino, genera una gran contradicción, para muchos es así, para otros no tanto, pero bueno, veamos si podemos aunar a estos actores. En realidad, la pizza es pan, hasta ahí, nada “anormal”, el tema candente es lo que se coloca, básicamente sobre la masa, y es aquí donde va a influir sobre la bebida que se va a consumir. Lo más coherente es realizar la combinación ideal entre el vino y la pizza y que esto resulte lo más equilibrado y armonioso posible.En el tema de las variedades de pizza, pasa por la más tradicional de muzzarella, hasta otras que sean mucho más intensas y con una gran variedad de quesos más grasos o más aromáticos, es allí donde se observan las variaciones entre los vinos y cepajes a combinar. Entonces es que uno puede maridar una pizza de muzzarella simple, con un Sauvignon Blanc, esto produce que resalten los contenidos grasos y herbáceos, y que se complementen, o un Syrah, si se encuentran quesos especiosos y muy aromáticos, con alto contenido graso.La variedad elegida, casi por unanimidad, para la pizza, es la Bonarda, ya que posee una estructura media, unos taninos robustos, y de buena calidad, que dejan percibir notas de ciruelas, moras, chocolate, cuero, que complementa muy bien con la pizza, también la Sangiovese, que es un varietal de mediano cuerpo y bastante concentrado.Pero no hay que dejar a un lado al Merlot, al Malbec, con un paso de madera, o al Syrah, para acompañar pizzas con quesos azules, provolone, fontina, que necesitan de un tinto con un cuerpo estructurado y complejo, de modo que si la preparación es un poco grasosa, no sea acompañado de un vino ligero, en que probablemente los sabores de la pizza consigan dominar el paladar, y oculten el sabor del vino.Tampoco hay que desestimar al Chardonnay, si es que se va a acompañar con una pizza de camarones, y ni siquiera obviar al maridaje con vino espumante (que ha sentado una triste historia), o también se puede optar por un rosado de medio cuerpo, para acompañar a algunas pizzas con albahaca.Lo cierto es que a la pizza normalmente se la ha alejado del vino, ya sea por viejas costumbres o por cuestiones culturales, y que va siendo hora de revertir esa situación, aceptando que el principal exponente de la pizza, resulta ser su aderezo, y que la variación de este último, va a ir acompañado de diferentes tipos de variedades de vinos. Es hora de ir practicando y....Bon Appetit.
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