10 mayo 2010

LA MANCHA: TIERRA DE VIÑEDOS.

Mucho escuchamos hablar de La Mancha, y seguramente una referencia ineludible es la de la famosa obra de Miguel de Cervantes, “El Hidalgo Don Quijote del La Mancha”, pero en esta ocasión justamente, vamos a hablar de algo que en el recorrido del libro abunda y mucho, y es que las citas al vino y a los viñedos que iban atravesando el Quijote, y principalmente Sancho Panza, nos adornan históricamente a esta importante región de España y el papel central que actualmente atesora en la vitivinicultura española.
La Mancha está ubicada en el centro de España, tiene una extensión de 30.000 km2 y está situada en la comunidad autónoma de Castilla La Mancha, ocupando las provincias de Ciudad Real, Cuenca, Albacete y Toledo.
Esta región que es la más extensa del mundo en cuanto a la superficie de viñas, con una cifra de 191.000 hectáreas que se acogen a la Denominación de Origen La Mancha, y su reglamento consta de 182 términos municipales, de los cuales 66 corresponden a Cuenca, 58 a Ciudad Real, 46 a Toledo y 12 a Albacete, y cuenta con más de 300 bodegas y alrededor de 23.000 viticultores.
El clima de La Mancha es mediterráneo continentalizado, que es similar al clima mediterráneo, pero con inviernos más rigurosos y veranos más cálidos, (que es lo propio del clima continental), aclarando que la lejanía del mar es la que da estas características de variabilidad térmica, con veranos de hasta 35 ºC hasta inviernos con temperaturas que bajan los 0 ºC, con heladas y algunas nevadas. Las precipitaciones se encuentran entre los 300 y los 400 mm anuales, con una mayor frecuencia en primavera que en verano, justamente considerando a esta última como la estación más seca.
La Mancha es tenida en cuenta por su tradición vinícola, con un suelo de estructura caliza, y 3000 horas de sol que otorgaran una maduración y una extraordinaria calidad a las cepas plantadas, entre las que se pueden mencionar a las tintas como la Garnacha, Moravia, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah, Merlot, y entre las blancas a la Airén, Chardonnay, Viura o Macabeo y Sauvignon Blanc.
Es evidente que actualmente La Mancha goza no solo de sus elevados niveles de extensión de tierras plantadas con sus grandes planicies, sino también de su extraordinaria calidad vitivinícola que ha ubicado a los vinos manchegos en el centro de la escena, y no es casual que un gran escritor y minucioso observador como Cervantes señale con respecto al vino manchego que su compañero Sancho bebía….…“Llenáronse de regocijo los pechos porque se llenaron las tazas de generosos vinos que, cuando se trasiegan por la mar, de un cabo a otro, no hay néctar que se les iguale.” Bon Appetit.

07 mayo 2010

MALBEC: "PARA NO OLVIDAR".

Es mucho es lo que se ha escrito sobre la variedad Malbec y es necesario destacar que su histórico anclaje lo realizó finalmente en la provincia de Mendoza en Argentina, luego de transitar vaivenes de diversa índole y con un contenido político importante, ya que desde su origen, no causó indiferencia ni su nombre, ni su desarrollo histórico posterior que lo fue reubicando hasta convertirlo en la emblemática cepa argentina.
Esta variedad que proviene de Cahors y que también se había adjudicado su origen a Quercy, en el sudoeste de Francia, ya cuenta con una historia en relación a su nombre, ya que Malbec desde una primera instancia fue reconocida por el que sería el primer hombre que plantó la uva en Francia, cuyo origen era húngaro y su apellido Malbek, su significado derivaba de “mala boca” ya que así fue rebautizado por su difícil adaptación al suelo francés. A este cepaje se lo conocía como Cot, Pressac, Cahors y Auxerrois, entre otras, donde comenzaría a enfrentarse a una realidad contextualizada por el flagelo de una enfermedad producida por un pulgón y que se denominaba filoxera a mediados del siglo XIX que selló su camino. A partir de allí, su destino emprendería un viraje histórico que lo llevaría hacia tierras sudamericanas.
Sería Mendoza en donde finalmente se darían las excelentes condiciones climáticas y el suelo para desarrollarse. Todo esto sucedió en 1852 luego de que Sarmiento, que se encontraba en Mendoza, propone la contratación del agrónomo francés Michel Aimé Pouget y que sería el encargado de traer los plantines de la variedad Malbec.
Durante décadas, junto al Cabernet Sauvignon, fueron las cepas predominantes en Mendoza, su adaptación resultó impactante incrementando potencialmente su capacidad y la cantidad plantada, las características de una gran amplitud térmica y suelos franco-arcillosos de la región hizo que el Malbec fuera mundialmente reconocido y hasta en su lugar de origen, en Cahors, se ha dado un resurgimiento de esta cepa.
El hollejo de esta uva es resistente y posee notables taninos, de color negra azulada y con una pulpa blanda y carnosa, este variedad presenta en el aspecto visual colores rojos rubí intensos con tonalidades violáceas, casi acariciando el negro, con aromas muy frutados, predominando entre las frutas rojas la ciruela, la cereza, también son apreciables las guindas, notas flores como la violeta, aromas a trufas, chocolate e incluso de vainilla y en boca una gran calidez con toques dulzones y frutales muy amables y agradables que lo hacen significativamente distintiva, es necesario reconocer que después de todo su largo trayecto histórico y las vicisitudes en tan distantes regiones, ha dado mucho que hablar, destacando sin temor a equivocarnos que el Malbec se ha convertido a través del tiempo, en una variedad "para no olvidar". Bon Appetit.

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