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17 noviembre 2009

UNO QUE SORPRENDE Y EL OTRO….

Entre los 20 vinos que se presentaron para la cata con Robert Parker en el Wine Future Rioja, el número 1 y el número 11 me llamaron la atención, los resultados bastante dispares.Es que el número 1 era un Domaine Charvin, que en principio se lo imaginaba como un vino de otra naturaleza, no solo por su historia, sino también por el reflejo que genera ser una Denominación de Origen Chateaneuf-du-Pape, compuesto por 85% de Garnacha, y Syrah y Vaccarés en partes iguales al 5%. A pesar de ser un vino con una textura deliciosa, con notas de frutas rojas y especies, para llegar a una redondez final, bien se señalaba que le faltaban unos años para consumirlo adecuadamente, hubiera resultado ser absolutamente equilibrado.Por otro lado, estaba el caldo número 11, que era el Clos Erasmus 2007, una Denominación de Origen de Priorat, que vio la luz de su nacimiento en 1990, en Las Escalas, y se presentaba como un vino cuvée con mayoría de Garnacha, Cabernet Sauvignon y un tanto menos de Syrah, a pesar de habérsele notado alguna turbidez final, este vino tenía unas características de complejidad que sorprendía favorablemente, tanto en la nariz, con una fruta muy marcada, en el que prevalecía notoriamente la cereza, como en boca, ya que era muy estructurado, con taninos intensos y sumamente equilibrados. De todos modos, hay que destacar a los dos vinos, ya que son excelentes para compartir, y que, gracias a su presentación en el Wine Future, pudimos disfrutar, vinos que quizás se presenten para diferentes momentos del día, pero que bien vale un brindis por ellos. Bon Appetit.

26 agosto 2009

PLATOS Y VINOS: EL PLACER DE LA ARMONIA

Cuando hablamos de las armonías entre gustos, nos referimos a un arte fundamental, el equilibrio de sensaciones entre alimentos y vinos, que tiene que ir acompañado de verdadero conocimiento, tanto del plato como del caldo.Para esto se requiere un buen gusto, tanto sea de carácter innato, como del derivado de la experiencia, pero siempre es esencial, (dejando a un lado al snobismo), darle la última palabra al gusto personal, siempre y cuando no caer en extremas excentricidades, ni grandes aberraciones.Lo cierto es que en estos maridajes, o casamientos, lo que se trata de hacer, es emparejar al alimento con el vino, juntar dos sabores complementarios, y esta combinación va a permitir una delicia gastronómica, infinitamente superior a lo podría representar cada uno en forma separada. No tenemos que olvidar que un aroma y un sabor de un vino, pueden reforzar o destrozar, el sabor de los alimentos que ingerimos.Hay que pensar que existen algunas reglas necesarias para tener en cuenta, reglas que son orientativas, que tienen la virtud de hacer coincidir el gusto de la mayoría de los consumidores, pero para ello, tanto el vino, como la comida, deben acomodarse a ciertas normas admitidas.Las combinaciones de platos y vinos, más conveniente podría ser interminable, pero se puede resumir aconsejando los vinos blancos para los pescados, y los vinos tintos para las carnes rojas, pero estas combinaciones se encuentran girando en torno a múltiples e infinitas variaciones de matices.En la gastronomía, existen reglas básicas que aconsejan acompañar a cada plato con el mismo vino que se utilizó para cocinarlo. Entre otras “reglas”, los vinos tintos tánicos, robustos, pigmentados, se acompañan a las carnes rojas y de caza, los pescados, y las aves más delicados, se maridan perfectamente junto a vinos blancos ligeros, en el caso de pescados más grasos, y algunas carnes blancas, su complemento culinario, pasa por tintos ligeros, rosados o blancos más estructurados.Algunos ejemplos para visualizar lo que se sostiene más arriba, en cuanto al acompañamiento ideal de un plato y un vino, e imaginar su equilibrio, y por supuesto sus aroma y sabor, como el complemento mutuo;Para el aperitivo, para unos finos canapés, va muy bien acompañado de un blanco seco, o un rosado joven, embutidos fuertes y picantes, suele acompañarse muy bien con un Pinot Noir o un Merlot sureños.Pastas, arroz y sopas, pueden ir acompañados de Pinot Noir, algún rosado seco o un Chardonnay o Sauvignon Blanc, sumamente estructurados.Junto a los pescado como las langostas, las ostras, mejillones o vieiras, se puede maridar adecuadamente con un Chardonnay, un Viognier o un Chenin, y con relación a pescados más grasos, como los de río, pescados fritos, truchas y anguilas, pueden combinarse con vinos tintos, y hasta algún vino tinto maduro y envejecido.Y cuando hablamos de la carne, cuando son acompañados de salsas ligeras, los vinos deben ser tintos suaves, para caza menor, como perdices, codornices, vinos envejecidos y perfumados, donde el Merlot o un Malbec, con paso por roble, daría el justo equilibrio, y en el caso de caza mayor, vinos tintos envejecidos, robustos y de mucho cuerpo, del mismo modo con la carne a la parrilla, y todo lo que significan las achuras, que deben ir acompañadas de tintos como el Cabernet Sauvignon o el Syrah.Y para el postre, con frutas carnosas, como peras, duraznos o frutos secos, como las almendras y las nueces, vinos muy aromáticos como el Moscato dulce, Garnacha o Mistela, dan una armonía que resulta muy singular, para este tipo de postre. A disfrutar del exquisito placer de un creativo maridaje y Bon Appetit.

24 agosto 2009

PORQUE OBSERVAR EL VINO.

Tenemos que tener en cuenta que en la vida diaria el sentido más apreciado es el de la vista, pero que también como el olfato y el gusto, necesita una educación para que se vaya refinando. Este es el primer contacto con un vino, en el que se evalúa su aspecto y todos los parámetros para definir la idea clara de tal o cual vino.
En principio, estos parámetros son determinados por la intensidad del color, el matiz, la limpidez, la fluidez. Básicamente, el color de un vino nos informa sobre su cuerpo, la edad, el estado del vino, su correspondencia, que quiere decir que si el color del vino resulta fuerte, concentrado, profundo, posiblemente el vino sea fuerte, rico en compuestos fenólicos. La variedad del color de un vino se encuentra entre un amarillo pálido en los vinos blancos, hasta un rojo violáceo intenso en los vinos tintos, entre ellos, múltiples variaciones de colores y tonalidades; tendríamos que conocer por el color del vino, su estado, su procedencia, la variedad de cepaje, la vida del vino.
El principal determinante del color del vino son las sustancias que se encuentran en los hollejos de las uvas, también mínimamente en las semillas, la irradiación de la luz en la botella, el tiempo de paso en barricas, etc.
Cuando hablamos del matiz de un vino nos va a indicar su evolución, su edad. Hay una tendencia que indica que el vino blanco tiende a oscurecerse con el paso del tiempo, los colores se vuelven más amarillentos o ambarinos y eso significa que el vino está evolucionando; en el caso de los vinos tintos la gama de colores oscila entre lo violeta, púrpura, o más azulado si se trata de un vino joven y el rojo rubí nos indica un vino con cierta crianza en su maduración y envejecimiento, ese rojo se acentúa y hasta se observan tonalidades de tejas anaranjadas, o amarronadas, que nos señalan su larga evolución hablándonos de un vino tipo “Reserva”, o “Gran Reserva”.
La limpidez se mide en función a la presencia o ausencia de partículas que puede tener el vino en suspensión, y en el caso de mucho tiempo de largo estacionamiento la precipitación de estas partículas en la parte inferior de la botella. La fluidez hace referencia a la viscosidad o untuosidad del vino, al moverlo se forma un goteo a la pared del vidrio de la copa, y se dice que el vino llora, tiene piernas, lágrimas, rías, que provienen de la glicerina o glicerol.
Y por último, el color del borde del disco o menisco que también revela el estado de evolución de un vino; cuando el vino es joven el menisco es medianamente transparente con imágenes acuosas, observando más abajo las tonalidades violáceas o púrpuras, y cuando el menisco se colorea y en ese color se ven tonalidades rojizas, rojo teja o ladrillo, o ambarinos, es que hablamos de un vino evolucionado o con más años de edad. Entrenemos a nuestros sentidos día a día que los colores dan cuenta de cada uno de los conceptos desarrollados, y como muchos bien señalan el placer comienza a incorporarse a través de la vista. Bon Appetit.

22 agosto 2009

AROMAS DEL VINO Y SU ORIGEN

Muchas veces la gente pregunta de dónde es que surge tal o cual aroma en el vino, y es que hay una tendencia del consumidor a intentar encontrar el porqué del aroma a la manzana, al ananá, la rosa, las especies, la pimienta, la vainilla, etc.
Lo que es importante señalar, es que el vino se constituye de más de 700 compuestos volátiles, y es en el proceso fermentativo cuando se forman la mayor parte de estos compuestos, son la parte más determinante de los aromas del vino. Del mismo modo, con la utilización de la madera de roble en la guarda en las barricas, el impacto olfativo de las sustancias volátiles que se encuentran en la madera, reproduce otros aromas diferentes a las del proceso de fermentación anterior. Las pequeñísimas sustancias volátiles son aromáticas y pertenecen a cuatro familias de compuestos:
1) Acídos: acético, enántico, caproico, láurico, etc.
2) Alcoholes: etanol, metanol, hexanol, isobutílico, etc.
3) Aldehidos: acetona, etanal, hexanal, diacetilo, propanal, etc.
4) Esteres: acetato, de estilo, enantato de etilo, lactato de etilo, acetato de isobutilo, etc.
De estos 4 grupos de compuestos, surgen los siguientes aromas, entre tantos otros:
Acetato de etilo: vino picado.
Acetato de isoamilo: caramelo ácido, plátano.
Acetato de feniletilo: rosa de té.
Acido feniletílico: miel.
Acido málico: manzana.
Acetoína: almendra.Aldehido anísico: espino.
Aldehido benzoico: almendra amarga.
Aldehido cinámico: canela.
Aldehido feniletílico: jacinto.
Aldehido fenilpropiónico: lilas.
Benzaldehido cianidrina: cereza.
Caproato: ácidos grasos, jabón.
Caproato de etilo: vela de cera.
Diacetilo: mantequilla, avellana.
Geraniol: rosa.
Glicirricina: regaliz.
Hexenol: hierbas.
Iron: iris.
Oxidos de linalol: alcanfor.
Paratolilmetilcetona: heno cortado.
Piperonal: acacia.
Undecaractona: melocotón.
Vanillal: vainilla.
Todo esto es importante si tenemos en cuenta que el olfato es posiblemente el sentido más importante para la cata de un vino, también con relación a las sensaciones del placer, es un sentido muy fino, y tan así es que la sensibilidad del olfato es muy superior a la del gusto, se considera que nuestras capacidades olfativas pueden distinguir entre dos mil y cuatro mil olores diferentes. Entonces, a concentrarse en los placeres del aroma, a utilizar a la memoria como herramienta de reconocimiento, y...Bon Appetit!

16 agosto 2009

¿Tenes un perfume con Vino?

Cómo sabemos, el vino tiene un alto poder antioxidante por la acción de los polifenoles, previniendo afecciones cardíacas, solo con el consumo de una copa de vino, también retarda, incluso, el envejecimiento de la piel, favoreciendo la vitalidad, para una piel sana, pero es importante señalar, que a los efectos médicos, y estéticos, se le agregan todas las connotaciones afrodisíacas y de distinción, que suele agregar la utilización de un exquisito perfume…pero de vino.Para hablar escuetamente de perfumes, que mejor que revisar su etimología, la cual nos llevará a un poco de su historia, el perfume es una palabra compuesta, que proviene del latín “per” “fumus”, que se traduce como, “a través del humo”. Esto era, antiguamente, parte de dos funciones básicas: al desprender el humo, al ser quemada la leña, se lo utilizaba para desodorizar los ambientes desagradables de sacrificios animales, u otras ceremonias, y también cumplían una función religiosa, en ofrendas a diferentes dioses.Entonces podemos señalar que los especialistas eran los religiosos, los griegos destacaron todos sus componentes medicinales, y los romanos, lo llevaron a la cultura diaria.Al perfume lo podemos definir como una mezcla de diversas sustancias aromáticas, desde esencias naturales y esencias sintéticas, un disolvente que puede ser sólido o líquido, el alcohol es el compuesto adecuado para la obtención del perfume, y un fijador, que es el que le otorga cuerpo, proporcionando un aroma duradero, intenso, consistente, y perfectamente acorde para su aplicación al cuerpo humano.En este caso, la marca de belleza y aromacolorterapia, Universo Garden Angels, tiene muchas líneas que ofrece para sorprender, se trata, básicamente de la Wine therapy, que tiene la línea de la fragancia Cabernet, de 50 ml, que contiene aceites esenciales, florales, y extractos naturales.Generalmente, las asociaciones que hacemos con los vinos, no son similares a la de los perfumes, ya que estos últimos no nos permiten degustarlos en boca, pero, particularmente, he encontrado en este perfume, muchos aromas que permiten redescubrir al cabernet, no solo como vino, sino como un aroma primario, o sea que uno siente un aroma determinado, y puede señalar tranquilo, “tiene el aroma al cabernet”.Bueno, este perfume me permite asociar unas cuantas coincidencias, en cuanto a sus notas de madera, quizás el roble, el cedro, muy destacable lo de la pimienta negra, y también distintividad que otorgan los dulces aromas de la mora

EL LENGUAJE DEL VINO

Nos hemos ido acostumbrando con el tiempo a asociar con muchas palabras al denominar todo lo que se refiere al vino, y es que como sucede con otras temáticas, tiene un vocabulario distinto, al que la gente de a poco va apropiando. Hay una faceta lingüística un poco más compleja, más enológica, pero otra que tiene un vocabulario más accesible, que es utilizado diariamente y es el que mínimamente vamos a desarrollar a continuación:
Abocado: dulce, agradable al paladar.
Acerbo: de elevada acidez.
Acético: avinagrado.
Afrutado: con abundante frutalidad.
Antociano: sustancia colorante que se encuentra en el hollejo de la uva.
Añada: año de la cosecha.
Apagado: de baja acidez .
Aromático: perfumes muy intensos.
Aspero: con exceso de taninos.
Astringente: sensación táctil en las paredes interiores de la boca, por exceso de taninos.
Aterciopelado: suave textura debido a la glicerina.
Bouquet: conjunto de aromas primarios, secundarios y terciarios.
Brillante: un vino absolutamente limpio.
Caliente: excesivo alcohol.
Carnoso: denso, consistente, corpulento.
Chaptalización: agregado de sacarosa.
Chateau: castillo, bodega, viñedo francés.
Complejo: distintos sabores muy bien integrados entre si.
Concentrado: mucho sabor y color.
Corto: no tiene mucha persistencia.
Coupage: como blend, mezcla de distintos vinos.
Cuerpo: con fuerza alcohólica, muy intenso en general, pesado, sin acuosidades.
Fresco: con juventud y buena acidez.
Genérico: vino que contiene varias cepas de una región determinada, el cual lleva su nombre.
Largo: muy buena persistencia al final.
Ligero: lo contrario a mucho cuerpo.
Mineral: sabores primarios a minerales.
Noble: cepas distinguidas que crecen y maduran en diferentes contextos.
Oxidado: rancio y soso, por una gran exposición al aire.
Pasado: exceso de barrica o botella.
Perfumado: se presenta mayormente en vinos blancos, aromas a almizcle, fructuoso.
Persistente: muy largo final de boca.
Pesado: mucho alcohol y poca acidez.
Picado: vino acetificado.
Pierna, rías, o lágrimas: senderos incoloros que quedan en la copa, generalmente en vinos que superan los 12° de alcohol y por efecto de la glicerina.
Redondo: buen cuerpo, sin excesos de taninos.
Reserva: crianza mínima de un vino de 3 años en roble o en botella.
Respirar: vino una vez destapado.
Sarmiento: el desarrollo de la rama en un año.
Seco: vino con menos de 5° por litro de azúcar.
Tánico: con exceso de taninos.
Terso: refrescante nivel de acidez.
Trasiego: cambio del vino de una vasija hacia otra para su clarificación.
Varietal: vino de una variedad predominante.
Vendimia: recolección y cosecha de la uva.
Como estos términos hay muchísimos más, algunos más complejos, más técnicos, pero que nos van a ayudar a través de la construcción del conocimiento, a encuadrar todo lo que se desarrolla en todo el proceso de producción, desde la plantación en el viñedo, hasta la obtención del vino en la bodega. Bon Appetit.
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